Una categoría especial de pérdida auditiva neurosensorial se denomina retrococlear porque se debe a daños en las vías nerviosas entre la cóclea y la parte del cerebro que se encarga de la audición.
En casos raros, los daños pueden deberse a un tumor en el nervio auditivo, lo cual se denomina neurinoma acústico. Este tipo de tumor es benigno y se caracteriza por su crecimiento muy lento.
Los primeros síntomas debidos a la presión del tumor en el nervio auditivo podrían ser una pérdida auditiva leve, una reducción en la habilidad de discriminación del habla y tinnitus.
Otros síntomas podrían ser mareos que se deben a que las fibras nerviosas del órgano de equilibrio están en conexión con el nervio auditivo. Si el tumor empieza a presionar el nervio facial que es paralelo al nervio auditivo, se puede producir parálisis facial.
El tumor es peligroso para la salud cuando crece de un modo excesivo y acaba aplicando presión en el cerebro. La extirpación quirúrgica del tumor puede conllevar el riesgo de que el paciente pierda la habilidad de oír en el lado afectado y en parálisis facial.