La inflamación del oído medio (otitis media) es un problema muy común, especialmente en niños. La otitis media puede ser aguda o crónica. Normalmente, la otitis media aguda se debe a una infección en la faringe, desde la cual se propagan las bacterias al oído medio a través de la trompa de eustaquio. Aquí, el moco causado por la infección se transforma en pus. Es este pus el que causa el dolor de oídos, además de una pérdida auditiva conductiva pasajera. En caso de una otitis media aguda, se debe consultar inmediatamente a un otorrino. Éste deberá tratar la infección con antibióticos o haciendo una pequeña incisión en el tímpano para así facilitar el drenaje de pus del oído.
La otitis media crónica es una infección persistente del oído medio. Está causada por una perforación permanente en el tímpano o por colesteatoma. La perforación del tímpano puede estar presente sin que haya ningún síntoma, pero algunas veces, se produce una infección bacteriológica. La otitis media crónica no suele causar dolor, pero viene acompañada de un olor desagradable proveniente del oído. La otitis media crónica es tratada por un médico otorrino.
La otitis media serosa es una acumulación de secreción en el oído medio, por lo que se la suele denominar otitis media secretora. Ésta se puede desarrollar como causa de una otitis media aguda que no ha sido curada por completo, o de una disfunción de la trompa de eustaquio. La disfunción de la trompa de eustaquio no permite una ventilación suficiente del oído medio, lo que resulta en una reducción de la presión en el oído medio. Esta reducción provoca una acumulación de supuración en el oído medio y, como consecuencia, una pérdida conductiva pasajera. La otitis media serosa es mucho más común en la infancia debido a la inmadurez de la trompa de eustaquio. La otitis puede durar desde semanas a meses y, debido a que no suele causar dolor, los niños no se quejan de problemas en los oídos. Al poder afectar la pérdida auditiva que conlleva esta otitis el desarrollo del lenguaje del niño, es importante diagnosticar y tratar la enfermedad lo más pronto posible. La otitis media serosa grave se trata medicinalmente o mediante una intervención quirúrgica. Con frecuencia, la intervención quirúrgica conlleva la inserción de un pequeño tubo de ventilación – un drenaje – en el tímpano, para así poder restablecer y mantener una presión normal en el oído medio.