En el mundo de hoy en día, estamos expuestos continuamente a sonidos, tanto en el trabajo como fuera de éste. Muchos de estos sonidos se podrían considerar como ruido, lo cual con frecuencia es molesto y agotador. Una exposición excesiva al ruido puede causar pérdidas auditivas.
Un trauma acústico puede ocurrir súbitamente, como resultado de una exposición a un sonido pasajero de intensidad alta. Este ruido puede estar generado por ejemplo, por fuegos artificiales o armas de fuego, que pueden causar una onda expansiva de duración breve pero muy intensa.
La onda expansiva afecta a las células ciliadas de la cóclea, provocando una pérdida auditiva aguda que, con frecuencia, está acompañada por mareos y sonidos en los oídos. Normalmente, la pérdida auditiva es pasajera y mejora en los días siguientes a la exposición al ruido. Sin embargo, no siempre se restablece una audición normal.
El trauma acústico puede también ocurrir después de una exposición al ruido durante un tiempo prolongado, como por ejemplo, cuando una persona trabaja en un ambiente ruidoso o es músico profesional.
Debido a esta exposición al ruido, la sensibilidad auditiva se puede ver reducida temporalmente. Este fenómeno se denomina desplazamiento temporal del umbral (Temporary Threshold Shift), siendo TTS su abreviación. Si un TTS tiene lugar varias veces, el desplazamiento de umbral puede acabar siendo permanente (Desplazamiento de umbral permanente, PTS). De ser así, las células ciliadas del oído interno pueden haber sufrido daños que no pueden ser compensados por su capacidad natural de regeneración.