Hipoacusia Infantil

Las pérdidas auditivas infantiles pueden dificultar el desarrollo del habla y del lenguaje puesto que la audición es imprescindible para su aprendizaje. Por eso, es importante diagnosticar la hipoacusia lo más temprano posible y garantizar que el niño reciba la atención audioprotésica y logopédica más adecuada.

La mejor manera para detectar una pérdida auditiva lo más rápido posible es someter a los bebés a los programas de screening neonatales. En los lugares donde no es habitual someter a los recién nacidos a esta criba, suelen ser los padres los que empiezan a sospechar que su hijo no oye bien. Existen algunos indicios que pueden indicar a los padres que su hijo puede tener algún tipo de pérdida auditiva y que sería conveniente llevarlo a un centro auditivo a realizarse una prueba auditiva, que es gratuita e indolora.

Indicios de que el bebé tiene pérdida auditiva

No se
sobresalta
con sonidos fuertes
No localiza
las fuentes
de sonido
(no gira la cabeza
hacia la persona
que habla)
Necesita niveles
de sonido más
fuertes
de los
habituales
Se toca o tira
de uno o
ambos oídos

con
frecuencia
Entre los seis y
los ocho meses,
deja de balbucear
o los balbuceos pasan
a ser gritos de alta
frecuencia
No responde
normalmente
a los sonidos
Los balbuceos
no pasan a ser
sonidos del
habla
reconocibles
No responde
a órdenes simples
a no ser que esté mirando directamente a la persona que le habla y viendo su lenguaje corporal
Evita el contacto
social y se
comporta de
modo agresivo
Malentiende con
frecuencia las
instrucciones
orales

Causas de la pérdida auditiva en niños

En función del lugar del oído en el que se producen, las pérdidas auditivas se dividen en dos tipos: conductivas y neurosensoriales.

Pérdida auditiva conductiva en niños

Una pérdida auditiva conductiva es el resultado de la reducción de los sonidos durante su paso desde el oído externo al oído interno. La causa puede ser un bloqueo o daños en estructuras anatómicas del oído externo, el canal auditivo o el oído medio.

Es posible tratar la mayoría de las pérdidas auditivas conductivas con medicamentos o con una intervención quirúrgica. Sin embargo, es posible que los procedimientos médicos no curen completamente la pérdida conductiva, en cuyo caso los audífonos aportan grandes beneficios.

La acumulación de cerumen u otros cuerpos extraños y la otitis son las causas más comunes de las pérdidas auditivas conductivas en niños. La otitis media es una infección muy común que se cura en la mayoría de casos. Sin embargo, una acumulación de tejido de cicatrización debida a muchos casos de infección puede ocasionar una pérdida auditiva conductiva que puede ser más difícil de compensar. Una infección crónica –otro tipo de otitis- puede no ser dolorosa pero la inflamación puede provocar una pérdida auditiva conductiva considerable. Las infecciones que no se tratan pueden causar complicaciones severas, como por ejemplo una pérdida auditiva neurosensorial.

Pérdida auditiva neurosensorial en niños

La pérdida auditiva neurosensorial se debe a daños en las células ciliadas del oído interno (la cóclea) y/o las fibras nerviosas que llevan los impulsos desde el oído interno hasta el cerebro. Este tipo de pérdidas no se suele tratar con medicamentos ni operaciones sino que se compensan con el uso de audífonos.

Las causas de las pérdidas auditivas neurosensoriales pueden ser congénitas (hereditaria o provocada por problemas durante el embarazo o durante el parto) o pueden deberse a traumas acústicos o a infecciones.

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